lunes, 23 de junio de 2008

Matando tus horas

Y matas un día
y matas el otro,
sin saber,que te estás
matando a ti,
que tus aguas están quietas
que ya no quieres correr,
que la fragancia se ha perdido
que te estás matando a ti.
El río sigue fluyendo
sin detenerse allí
donde matas tus horas muertas
donde te matas a ti.
Ya el río lejano
se pierde trás aquel valle
contento en su recorrido
feliz por el corto viaje.
Abraza la mar el regreso
del caminante perdido
entre montañas y valles
sin olvidar el camino.
Y queda aquel esperando
de que llegue una crecida
que lo retorne a su cauce
que lo retorne a la partida.

Alheart

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